sábado, 31 de diciembre de 2016

Star Wars.

"Star Wars", por Drew Struzan.
¿Ya dije que abomino Star Wars? Me parece el universo fantástico o cinematográfico peor construido. Es tan arbitrario que puede ocurrir cualquier cosa.

Lo más tramposo es que apunta a varias ideas para no fallar. Tiene misticismo (aquello de “la fuerza”) pero si este no pega, tiene batallas espaciales, pero si estas no pegan, también hay duelos con espadas láser, si no, dizque intriga política.

Es un universo ridículamente generoso y diverso con respecto a las formas de vida. En su mayoría antropomorfas, pueden comunicarse sin barreras de lenguaje, comparten el mismo saber tecnológico y, vaya casualidad, tienen la suerte de converger en el mismo tiempo y lugar. Sin mencionar que a todas les gusta beber.

No entiendo cómo es posible que exista uniformidad tecnológica en todo el universo. ¿Cómo logra propagarse cada avance tecnológico de forma inmediata de un límite a otro y sin restricciones? Ni siquiera en un país es posible implantar uniformidad semejante. En un mismo vecindario hay una enorme disparidad con respecto a los electrodomésticos con que cuenta la gente. En Star Wars todo mundo sabe conducir una nave o construir un robot y cuenta con los recursos para ello.

Además, en las precuelas hay un despliegue tecnológico extraordinario que no se ve en los capítulos 4, 5 y 6. ¿Cómo pasó el universo entero de un clímax tecnológico a artefactos de usurero? Parece que sufrió un "downgrade" igual de uniforme. George Lucas jamás explicó por qué. Mi teoría es que, en su entusiasmo por filmar las secuelas se enfocó en que lo visual fuera extraordinario, olvidándose por completo de mantener consistencia.

Lo más pobre es la transformación de Anakin en Darth Vader. Fue un proceso tan banal. Siendo los Jedis seres de alta moral, su punto débil debía ser cualquiera excepto la corruptibilidad. Y Anakin es corrompido del modo más infantil: con dudas, temores y sospechas. Sus motivaciones no son lo suficientemente sólidas como para devenir en un Sith. Este punto debería ser suficiente para evidenciar las carencias de George Lucas como cineasta. No tiene la menor sensibilidad para tratar un proceso tan complejo, que por cierto involucra al personaje más importante. ¿Cómo aceptó filmar un proceso tan simplón?

Escribí esto en base a lo creado por George Lucas. No he visto las últimas películas pero la opinión general las aprueba. No importa si las veo o no. Son obvias las deficiencias del universo canónico. No me atrevería a reconocerlo como "ópera espacial". Star Wars es un universo tan variopinto que todo lo que ocurre en él, por absurdo que sea, tiene validez y cabida. Por eso no entiendo esas discusiones sobre si algo en él tiene sentido o no. ¡Está diseñado para ser incongruente!

sábado, 10 de diciembre de 2016

Sueño de infancia.

No tuve un sueño definido cuando niño. Algo así como un sueño comenzó a fraguarse debido a mi temprana afición al dibujo. Entonces todos decían “vas a ser dibujante”. Así que ese fue un sueño que me construyeron los demás. Y no me parecía mal, pero jamás dí ese salto a decidir ser ilustrador profesional. Todo eso de ser dibujante o “artista” fue más bien un efecto Pigmalión frustrado.

Hace cinco meses mi novia debía entregar unas ilustraciones para la exposición de un curso que estaba tomando. No eran dibujos complicados pero sí laboriosos. Tardé toda la noche en hacerlos y aún sentí que pudieron quedar mejor. Al día siguiente, después de exponer el tema, mi novia me dijo que las ilustraciones le fueron de gran ayuda. Fue significativo porque en cierta forma, su satisfacción fue también mía. Digamos que ambos triunfamos ese día.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Objeciones a "Man of steel".

"Man of steel", por Martin Ansin.
Man of Steel, película de 2013, narra la llegada de un extraterrestre al planeta Tierra en una cápsula desde su extinto planeta natal, Kripton. Es criado como cualquier humano por un matrimonio de granjeros que lo adoptan como su hijo, pero finalmente, debido a una serie de eventos en su mayoría desafortunados, debe asumirse como kriptoniano. Esa es más o menos la premisa.

Vi esta película con mi novia en el cine, y es algo que recuerdo de modo singular, porque aquella vez salimos de la sala pasada la medianoche y el trayecto de regreso fue un tanto angustioso por aquello de la inseguridad. La integridad de mi novia en riesgo me afligía aún más. Y mientras caminábamos en busca de transporte, nos topamos con ratas, no de las que asaltan: auténticas ratas, una horda de veinte o más, bien gordas, en torno a una alcantarilla. El horror. Realmente no es lo nuestro salir a deshoras.

Hace poco emitieron la película por televisión y vimos una que otra escena. Si bien mi novia y yo comentamos en su momento los pros y contras, hubo algunas intuiciones que entonces no fui capaz de asentar. Tienen que ver con la recurrente analogía entre Superman y Jesucristo. La analogía es tan obvia que hasta se antoja grotesca y poco sutil. Hubiese bastado con sugerirlo de forma velada, pero es algo que puede pasarse por alto. El problema está en su desarrollo.

La primera escena que plantea esto es suscitada por la llegada de Zod (otro superviviente kriptoniano y principal antagónico) al planeta Tierra en busca de Kal-El (nombre legítimo de Superman/Clark Kent). Zod secuestra todas las transmisiones de radio y televisión y envía un mensaje a Kal: si no se presenta ante él iniciará un genocidio en represalia. Kal no acude de inmediato, le asaltan las dudas. Y aquí viene la pifia: entra a una capilla y consulta a un sacerdote local. Esto puede parecer lógico pues necesita alguna norma moral con qué enfrentar esa situación. Pero es un error si consideramos que para ese momento él ya había contactado con la inteligencia artificial (una suerte de mind-uploading) de su padre, Jor-El, quien conoció y enfrentó a Zod en el pasado.

No tiene sentido la búsqueda de respuestas en una capilla teniendo a la mano los conocimientos de primera fuente sobre su adversario. Debió acudir a la conciencia de Jor-El y extraer de ella información vital. Pero no lo hace porque quizá el director decidió filmar la escena con un vitral de Jesucristo al fondo, trastocando el guión al servicio de la imagen. La escena posterior en que dicha conciencia le dice que puede salvarlos a todos no necesita explicación y no es conflictiva como la del diálogo con el párroco.

Otro factor que me parece errado es cómo Kal-El, teniendo acceso a una estructura de conocimientos más avanzados que la humana, anteponga ésta a la sabiduría que le ofrece su propio planeta, (siendo además un azar casi milagroso que haya encontrado vestigios de ella en una nave kriptoniana que arribó a la Tierra cientos de años atrás). En comparación, el consuelo religioso resulta (o debería resultar) poco sofisticado para un cerebro e inteligencia que por su origen están por encima de supersticiones cavernícolas. Los datos que resguarda la nave deberían parecerle más ad hoc. Bien podría desechar en bloque todo lo aprendido del entorno terrestre y avocarse a una ciencia años luz avanzada, dando así un salto psicológico extraordinario y acorde a su naturaleza.

Un detalle más: mientras Zod y Superman reingresan a la atmósfera durante su enfrentamiento, Lois los ve caer a lo lejos, a una distancia bastante amplia como para recorrerla a pie. ¿Cómo es que llega donde está Kal (ya muerto Zod) en apenas tres minutos? Porque la ciudad está en pleno caos. No hay transporte. Por muy rápido que se haya desplazado, debió rodear los edificios derrumbados. No se le ve agitada. ¿Cómo rayos aparece ahí tan pronto?

Finalmente, las consecuencias de su enfrentamiento contra Zod son mínimas, por no decir que hasta se le premia, acogiéndolo como uno más, camuflándose como periodista. Síndrome de Estocolmo puro, además de disociación. ¿Cómo sus ahora compañeros (por lo menos Lois Lane y el director del periódico) están dispuestos a trabajar codo a codo con quien tiene responsabilidad directa de la muerte de tantos ciudadanos? Tenderle la mano en este contexto es complicidad de un crimen. El propio Kal-El no parece sentir mayor remordimiento, pero esto puede ser comprensible si especulamos que ya ha tomado conciencia de estar por encima nuestro, idea que se reafirma al ver cómo sufre más el romperle el cuello a Zod que el daño colateral, lo que demuestra que se siente más hermanado con él a pesar de sus propósitos genocidas. Aún zanja la masacre destruyendo un satélite militar destinado a (por lo menos) vigilarle, diciendo como si nada, que no es necesario, pues creció en Kansas... como si eso bastara para tomarle por inofensivo.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Doctor Strange (película).

Doctor Strange
La noche de ayer, mi bella novia me invitó a ver Dr. Strange (o Doctor Extraño, como dice ella... suena chusco en español), personaje perteneciente al universo cinematográfico de Marvel. Ambos somos fans del cine de superhéroes (moderados; no unos puristas recalcitrantes) y aunque el personaje no llamaba particularmente nuestra atención, estábamos obligados a ver esta película porque debíamos aunarla a nuestro archivo mental sobre el cine Marvel y porque no había nada mejor en la cartelera.

Stephen Strange es un muy hábil neuro-cirujano con memoria fotográfica (incluso para los datos más insignificantes, particularmente en relación con la música), gran intelecto y capacidad de resolución (es capaz de hallar y aplicar soluciones que los demás ni siquiera se figuran) y un pulso ultra fino para las operaciones más complejas. Todo cambia cuando sufre un accidente de auto que le arruina sus prodigiosas manos. Después de siete cirugías que han fallado en devolverle su destreza, Stephen se entera de un caso médico considerado incurable, que milagrosamente sanó.

Es ahí que se lanza a la búsqueda de dicha cura, que de ser algo que consideraría una cuestión práctica (y en principio parece tener relación con la neuro-génesis), deriva en toda una odisea interior. Stephen es iniciado en la exploración de dimensiones paralelas y habilidades ocultas. Así, la película plantea que la ciencia tiene sus límites, y es en esos límites donde entran los poderes psíquicos y espirituales (que la ciencia trata con desprecio o escepticismo) a expandir los conocimientos del cirujano.

La película desborda en conceptos típicos de la «New Age», como romper con las fronteras mentales que nos impiden ver una realidad más amplia, la relatividad del tiempo, la domesticación de los «demonios», la superación del ego, etc. Conceptos que tienen raíz en el misticismo, lo que emparejaría al personaje con Buda o Jesucristo y su iniciación con enseñanzas que no podrían ser comprendidas por cualquiera al demandar un «nivel de Ser» superior. En este sentido, el personaje cumple cabalmente con el clásico sendero esotérico que ya prostituyó Matrix: la vida en el sueño mundano, el choque consciente, la búsqueda y finalmente el despertar. El reloj roto es bastante simbólico. Puede interpretarse como ese estado de fractura interior o la aceptación de aquellas cosas que no se pueden reparar y con las cuales hay que aprender a vivir para así avanzar.

Debo decir que a pesar de mi trance de pensamiento crítico actual, la película me gustó. La filosofía «New Age» proporciona material fantástico para un guión de cine sobre viajes astrales e inter-dimensionales. Además, no decae en ningún momento a pesar de su duración y es entretenida. Está de más decir que los efectos visuales son impresionantes: fractales, imágenes caleidoscópicas y distorsiones de la realidad que evocan primeramente a Inception y después a Dark City. El único punto en contra sería que las constantes bromas de Doc Strange no siempre pegan y a veces están hasta fuera de tono (¿cómo tiene el ánimo para hacer chistes si se supone que su estado emocional es, por lo menos al inicio, de amargura y frustración? Pareciera sufrir disociaciones esporádicas). Puede ser que el doblaje al español neutralizara un poco el efecto de las «punch lines» o que el actor Benedict Cumberbatch es tan serio que uno tarda en darse cuenta cuando ha roto con las formalidades para ser gracioso.

Finalmente, el filme me pareció interesante. Lo coloco junto con Ant-Man en una categoría aparte porque, a diferencia del resto de personajes marvelianos que defienden la Tierra con recursos tecnológicos, super-sueros o rayos gama, o se desplazan por planetas y galaxias distantes, estos pueden salir del universo conocido y manipularlo hasta cierto punto. Mientras Ant-Man lo hace a través de la ciencia, Strange utiliza facultades psíquicas.

miércoles, 27 de julio de 2016

Esbirros "new age".

El argumento más usado por los adeptos al defender a su gurú, en líneas generales es que uno carece del 'nivel espiritual/de evolución' suficiente para comprender sus profundas enseñanzas. Es decir, ellos ya han 'despertado', es uno el necio que no se quiere liberar. Otro es que sus enseñanzas son tan magnas que el profano no es capaz de aceptarlas, así que las resiste, reacciona ante ellas con miedo.

Tales desplantes de soberbia los he hallado precisamente en este tipo de cultos (Jodorowsky, Freud, Gurdjieff, Ron Hubbard, etc), en los que tanto se habla de simpleza, honestidad, 'observación de sí'... humildad. Cómo presumen haber superado su ego cuando son ego puro.

Es risible que aludan al miedo siendo que se aferran a una ideología o una serie de ellas sin atreverse a cuestionarlas o reconocer sus inconsistencias. Esa postura denota cobardía y sumisión. Pero es uno, el que indaga y se atreve a pensar distinto, el temeroso.



martes, 15 de marzo de 2016

Zeitgeist literario 2015.

Enero:
"Gurdjieff: la guerra contra el sueño", Colin Wilson. Subjetivo,
redundante, pero entretenido.

Noviembre:
"El retrato de Dorian Grey", Oscar Wilde. Lectura tardìa, correspondiente a la adolescencia.

Diciembre:
"El lobo estepario", Hermann Hesse. Relectura, no recordaba lo extraño que era.

"Los hombres (a veces, por desgracia) siempre vuelven", Penélope Parker. De esos libros sesgados a favor de un género. Por cierto, la autora no escatima detalles sobre lo triunfadora que es y la gran vida que se proporciona, lo cual es irrelevante.

"Homo Videns", Giovanni Sartori. Bàsicamente dice que si consumimos tiempo en medios audiovisuales, nos volvemos tontos, incapaces de generar o aprehender ideas profundas.